La música country despide a su reina absoluta en una ceremonia íntima, emotiva y familiar que conmovió a todo el planeta.

Nashville se vistió de luto y de profunda nostalgia para recibir a los familiares más cercanos de la inolvidable Dolly Parton en su último adiós. Lejos de las multitudes masivas y los grandes escenarios, la familia optó por un ritual íntimo y muy privado en el cementerio Woodlawn Memorial Park.

La reina indiscutible del género country fue sepultada el pasado viernes en suelo de Tennessee, cumpliendo fielmente con sus deseos de tener una despedida sencilla. Rodeada de un fuerte dispositivo de seguridad y del cariño genuino de su círculo más cercano, la partida de la artista cierra un capítulo dorado en la historia de la música.

El momento más desgarrador y hermoso de la jornada fue su reencuentro eterno con el gran amor de su vida, su esposo Carl Dean. La tumba compartida, adornada con un relieve en bronce de las montañas de Tennessee y su humilde hogar de infancia, selló una historia de amor legendaria.

Aunque su voz física ya no esté resonando en los estudios, su legado musical, su inconfundible sentido del humor y su bondad infinita seguirán vigentes. El mundo despide a una verdadera pionera, pero su brillo de diamante continuará iluminando los corazones de todos los que crecimos cantando sus canciones.