Durante la noche se vivieron diferentes momentos emocionantes, grandes artistas como Bruno Mars y Billie Eilish tuvieron presentaciones en vivo y otros recibieron reconocimientos inesperados.

El pasado lunes 25 de mayo se realizó la edición no. 52 de los American Music Awards en el MGM Grand Garden Arena de Las Vegas. Fue una de las ceremonias más históricas y comentadas de la década, celebrando la diversidad del pop con artistas que nos llevaron de regreso a los 2000, el K-pop que se sigue fortaleciendo en el continente y el homenaje a la música latina con artistas colombiana. Estuvo conducida por la artista Queen Latifah.

Tras una pausa de cuatro años, la boy band BTS hizo historia al ganar el premio a Artista del Año, marcando su regreso a los escenarios de premios estadounidenses. Estuvieron a cargo de la inauguración del evento con una actuación pregrabada de su sencillo "Hooligan" y se llevaron otros dos galardones: Mejor Artista Masculino de K-Pop y Canción del Verano por "SWIM". Por su parte, Billie Eilish se ganó su premio Álbum del Año y Canción del Año, además de ofrecer una presentación íntima acompañada únicamente de una guitarra acústica.

Como un viaje en el tiempo, el reencuentro de los Black Eyed Peas para recibir el premio a la Mejor Canción Throwback (retro) fue absolutamente emocionante. Con su canción "Rock That Body" salió al escenario la vocalista original, Fergie, junto al resto del grupo. La ex integrante visiblemente emocionada, dio un discurso de agradecimiento a los fans y mencionó a su hijo Axl. El reencuentro de los NSYNC en el escenario tras años de ausencia para presentar el galardón principal, desató también la euforia del público y sembró rumores de una gira mundial.

Las Pussycat Dolls protagonizaron uno de los momentos más comentados y nostálgicos al regresar oficialmente a los escenarios como un trío conformado por Nicole Scherzinger, Ashley Roberts y Kimberly Wyatt. Juntas aparecieron en el escenario luciendo trajes coordinados de látex rojo y presentando sus mayores éxitos de los 2000 como "Buttons", "When I Grow Up" y "Don't Cha". A pesar de la gran recepción, parte de sus seguidores sintieron tristeza tras conocer la dolorosa cancelación de toda su gira norteamericana (PCD Forever Tour) debido a la baja venta de entradas, dejando únicamente en pie sus fechas programadas para el Reino Unido y Europa.