La actriz confesó que debió esconderse para comer durante las filmaciones debido a las constantes burlas de sus compañeros de reparto.

Millie Bobby Brown ha vuelto a ser el centro de atención, pero esta vez no por un nuevo estreno en su carrera empresarial, sino por una revelación que ha dejado a sus seguidores con el corazón arrugado. Durante su reciente participación en el popular programa Hot Ones, la actriz que dio vida a 'Eleven' abrió su baúl de los recuerdos para compartir una faceta desconocida y bastante incómoda de sus años en el set de Stranger Things. Lo que para muchos parecía un ambiente de camaradería y diversión constante, para ella tuvo momentos de profunda soledad provocados por algo tan cotidiano como la comida.

 

La actriz confesó que, durante gran parte del rodaje de las primeras temporadas, se vio obligada a buscar rincones apartados y esconderse para poder almorzar en total tranquilidad. El motivo detrás de esta drástica decisión era evitar el "food-shaming" o las críticas constantes de sus compañeros de reparto estadounidenses. Millie, de origen británico, solía llevar platos tradicionales de su país, como la famosa jacket potato con frijoles y queso, algo que resultaba incomprensible y motivo de burla para el resto de los jóvenes actores, quienes no dudaban en ridiculizar sus gustos.

 

"Me preguntaban: 'Millie, ¿qué diablos estás comiendo?' con un tono de desprecio que me hacía sentir muy mal", comento la actriz de 22 años. Estas burlas, aunque pudieran parecer bromas infantiles, golpearon hondo en una Millie que apenas estaba entrando en la adolescencia y lidiaba con la presión de la fama mundial. Para evitar el conflicto y las risas a sus expensas, prefirió resguardarse en una esquina del set, lejos de las miradas juiciosas.

 

Hoy, con la perspectiva que dan los años y una madurez envidiable, Millie Bobby Brown comparte esta anécdota no con rencor, sino como una muestra de lo difícil que puede ser crecer frente a las cámaras y encajar en un entorno cultural diferente.