¿Quién era Yayoi Kusama? La historia de la artista japonesa que popularizó los lunares
Escrito por: Andrea Mercado
Publicado: 27 Aug 2026 10:49:49 AM
WWD
Yayoi Kusama murió a los 97 años después de construir una de las carreras más singulares del arte contemporáneo. Esta es la historia de la artista japonesa detrás de los lunares, las calabazas y las famosas habitaciones infinitas.
Aunque la noticia se confirmó apenas este jueves, Yayoi Kusama murió el 14 de agosto de 2026, a los 97 años, en un hospital de Tokio. Su compañía, Yayoi Kusama Inc., confirmó su fallecimiento y destacó una vida dedicada por completo a la creación artística.
Pero hablar de Kusama es mucho más que hablar de lunares, calabazas amarillas o habitaciones llenas de espejos. La artista japonesa construyó durante décadas un universo propio que terminó convirtiéndola en una de las figuras más reconocibles del arte contemporáneo.
Su obra hoy parece hecha para la era de Instagram. Sin embargo, muchas de sus obsesiones nacieron cuando todavía faltaban décadas para que existieran las redes sociales.
Yayoi Kusama: sus primeros años en Japón
Kusama nació en 1929 en Matsumoto, Japón, en una familia dedicada al cultivo de flores. Desde niña encontró en el dibujo una forma de representar las imágenes que aparecían durante sus alucinaciones.
Las flores fueron especialmente importantes. Kusama contó que algunas veces sentía que los patrones de una superficie se extendían por las paredes, el techo, su cuerpo y todo el espacio que la rodeaba.
Aquella experiencia terminó alimentando uno de los conceptos centrales de su obra: la «autoobliteración», relacionada con la sensación de desaparecer dentro de un universo infinito.
Durante la Segunda Guerra Mundial, cuando tenía 13 años, trabajó produciendo telas para los paracaídas del ejército japonés. Más adelante estudió pintura tradicional japonesa, pero pronto sintió que ese estilo limitaba su manera de crear.
En 1958 tomó una decisión que cambiaría su carrera: dejó Japón y se mudó a Nueva York.
El salto de Kusama a Nueva York
En Estados Unidos, Kusama comenzó a desarrollar sus famosas «Infinity Nets», enormes pinturas cubiertas por patrones repetitivos que parecían extenderse sin principio ni final.
Su trabajo empezó a llamar la atención de artistas reconocidos. Sin embargo, Kusama sostuvo durante años que el mundo del arte había ignorado o apropiado algunas de sus ideas, especialmente frente a artistas hombres y blancos que alcanzaron mayor reconocimiento.
También creó esculturas blandas, instalaciones y performances. En los años sesenta organizó acciones con desnudos y cuerpos cubiertos de lunares, además de intervenciones con mensajes políticos y sociales.
¿Por qué Yayoi Kusama vivía en un hospital psiquiátrico?
La salud mental ocupó un lugar importante en la vida de Kusama y también en su proceso creativo. Después de regresar a Japón, sus problemas de salud se agravaron tras la muerte de Joseph Cornell, con quien mantuvo una relación platónica y muy cercana.
De acuerdo con The Guardian, en 1977 decidió ingresar voluntariamente a un hospital psiquiátrico de Tokio. Allí encontró estabilidad y continuó trabajando. Desde entonces vivió de manera permanente en la institución y acudía diariamente a un estudio cercano para pintar.
Su permanencia allí no detuvo su carrera. Por el contrario, Kusama siguió creando durante décadas hasta convertirse en una artista reconocida mundialmente.
Las calabazas y las habitaciones infinitas
El reconocimiento internacional llegó con especial fuerza durante sus últimos años. En 1993 representó a Japón en la Bienal de Venecia con una instalación de espejos y pequeñas calabazas. Estas, se convirtieron desde entonces en uno de sus símbolos más populares. Kusama las había conocido cuando era niña y, según contó, la experiencia quedó grabada en su memoria.
Sus «Infinity Mirror Rooms» llevaron todavía más lejos su obsesión por los reflejos, la repetición y el infinito. Espejos, luces y puntos transformaron sus instalaciones en experiencias inmersivas.
Décadas después de que Kusama comenzara a trabajar con estos conceptos, sus obras encontraron un público enorme en la era de las selfies. Sus exposiciones comenzaron a agotar entradas y los visitantes llegaron a hacer largas filas para pasar apenas unos segundos dentro de sus instalaciones.
Así, una artista que durante años permaneció al margen del circuito dominante terminó convertida en una estrella global. Yayoi Kusama murió tres años antes de su centenario, pero dejó una obra que sigue convirtiendo la repetición en vértigo y el infinito en una experiencia que cabe dentro de una habitación.
La X Medellín 103.9 FM
